Por sus formas, de vanguardia sin dudas y posteriormente fue afanosamente copiada por Golondrin.
La silueta externa de este histórico pulverizador autopropulsado se define por una estructura esquelética, desprovista por completo de carenados protectores. Su configuración adopta un esquema de tres ruedas, donde la sección delantera incorpora un único neumático de gran diámetro con profundas bandas de rodadura, ubicado bajo una trompa vertical angosta con dos focos circulares. En contraposición, la parte trasera se ensancha notablemente mediante un bastidor transversal sobreelevado que descansa sobre dos ruedas de menor tamaño, configurando un despeje muy pronunciado. El conjunto se presenta totalmente al desnudo, dejando expuestas las vigas de acero y el contenedor central suspendido, lo que evidencia una fisonomía rústica orientada al paso limpio entre las hileras de los cultivos.
En la perspectiva frontal, se destaca el montaje superior de dos faros de iluminación de diseño redondo colocados simétricamente sobre la cubierta frontal, pensados para brindar visibilidad en las jornadas nocturnas. Desde este mismo ángulo y extendiéndose hacia los laterales de la máquina, se observa el botalón de pulverización, una estructura de caños dispuestos horizontalmente que sostiene las líneas de bajadas de los picos aspersores encargados de la distribución del fluido sobre el rastrojo.
El perfil general del implemento, expone la disposición del sistema de pulverización de despliegue lateral a lo largo del bastidor principal. En la zona central e inferior del chasis se encuentra suspendido el depósito principal de producto, un tanque de formato prismático vertical que optimiza el centro de gravedad del vehículo. Asimismo, permite apreciar cómo las líneas de mangueras y conexiones de distribución corren resguardadas bajo las vigas maestras de la estructura elevada.
Por último, la estación destinada al operario refleja las condiciones de absoluta austeridad de la época. Tal como se detalla en la vista trasera, el puesto de mando carece por completo de un cerramiento o cabina protectora, ofreciendo únicamente un volante de dirección de disposición central montado sobre una columna desnuda. Como único elemento de resguardo ambiental, se observa una estructura tubular superior de caños livianos diseñada con el propósito de servir de armazón para la colocación de un toldo o parasol de lona, dejando los laterales completamente abiertos y exponiendo al conductor de forma directa al entorno de trabajo.
Es llamativo resaltar que esa trompa angosta, bien recta y marcadamente vertical, coronada con los dos faros redondos en la parte superior, remite de inmediato al diseño frontal de los clásicos tractores Fiat de los 60 y 70 (como los icónicos Fiat 400, 500, 600, 700 u 800).
Lugar de Fabricación: Cavanagh, departamento Marcos Juárez, provincia de Córdoba.
Inicio de fabricación: circa mediados 1960
Fin de fabricación: circa fines 1960
Origen: Argentina




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