sábado, 1 de marzo de 2014

Daniele

Allá por 1927 en la localidad de Seeber (Córdoba) don Simón Daniele construye su primera cosechadora con la firma ByA Fiorito, denominándola cosechadora Fiorito sistema Daniele y hacia 1934 se establece en Porteña formando la firma J. S. Daniele y Cía. Soc. Col.
Si bien marcó un hito en el crecimiento económico de Porteña, fue motor de desarrollo en lo económico, social, cultural, educativo y demográfico. En estos 4 últimos aspectos su rol fue decisivo.
Más de 100 empleados (en su más próspero momento), lo que significaban 100 familias, se vieron beneficiados con el emprendimiento.
La fábrica significó un ambiente de inclusión social e interacción humana, de amistad, de igualdad, y trabajo digno para ellos, sirviendo los sueldos a todas esas familias para edificar su propia o primera vivienda, satisfacer las necesidades básicas de todo el grupo familiar y sostener el estudio de cientos de hijos.
La fábrica dio la posibilidad e inculcó la necesidad de la educación a los hijos de aquellos trabajadores, surgiendo así los primeros colegios secundarios de la localidad, los que siempre contaron con el apoyo económico de la empresa. En torno a sus instalaciones se fue consolidando el crecimiento demográfico y la edificación urbana, el proceso más importante luego del de la fundación de la localidad.
La fábrica también propulsó y financió infinidad de proyectos comunitarios, tales como los dos torneos internacionales de atletismo desarrollados en Porteña y las torres que hoy siguen iluminando la cancha de fútbol de P.A.C.y D.; fue el broche de oro en casi 30 exposiciones en la Fiesta Provincial del Agro de nuestra localidad, participó en otras tantas en el interior de la Argentina y en el exterior (Bogotá 1986). Apoyó, en síntesis, a todas las instituciones del medio.
Como hecho destacado, me gustaría remarcar el profundo sentimiento de pertenencia de todos quienes pasaron por la fábrica para con su lugar de trabajo. Los talleres además de ser testigos de la fabricación de cosechadoras, también lo eran de alegrías, anhelos, proyectos, éxitos y tristezas particulares que se compartían a diario en las charlas de trabajadores, entre los cuales “los Daniele” eran uno más.
Ese fue el cariño por "la fábrica" que ellos supieron inculcar a sus hijos, nietos, y bisnietos y que hoy persiste en toda familia porteñense.
La inconfundible sirena, marcó durante 60 años ininterrumpidos el ritmo de vida de las familias de Porteña: marcó el fin del descanso, el comienzo de las mañanas y el transitar de cientos de bicicletas que se dirigían a los galpones; la hora del almuerzo, el fin de las siestas, y la vuelta a casa del trabajo...marcó también cada año nuevo que se iniciaba, y esto, yo sí lo conservo como un hermoso recuerdo de mi infancia.

ORIGENES: En 1924 se trasladaron todos al pueblo de Seeber. Simón, Esteban y Francisco decidieron incursionar en una nueva actividad: la fabricación de maquinarias. Quizás lo habían imaginado en sus años de juventud, entre una trilla y otra, en las horas de descanso. Quizás esto era un sueño, un desafío... Tal vez fue una mezcla de todas estas cosas lo que permitió que los tres dejaran aflorar sus ideas y pusieran en práctica sus habilidades para los trabajos de herrería y mecánica.
En Seeber, ya existía una rudimentaria fábrica de implementos agrícolas, Fiorito SRL, la cual fabricaba una cosechadora de arrastre tracción a sangre que llevaba ese mismo nombre pero que necesitaba una reforma. Simón fue quien se encargó de planificar y poner en práctica la reforma. De esta manera, la máquina pasó a llamarse Fiorito Sistema Daniele.

Como siempre lo recuerda mi abuelo Ceferino, la primera cosechadora que fabricaron en Seeber fue vendida a la familia Blangino (amigos de la familia Daniele). Debido a que los Blangino se mudaron a Colonia Tirolesa unos años después de la compra, se llevaron la máquina en un tren que pasaba por Seeber.
Otro recuerdo que puedo rescatar de las entrevistas que realicé a mi abuelo a lo largo de la producción de este trabajo es que Simón, en sus momentos de descanso, imaginaba modelos de máquinas, las dibujaba en las paredes de su dormitorio y por las mañanas, plasmaba esas ideas en hojas de papel.
Luego, realizaba todos los cálculos que le eran necesarios para la futura fabricación de las mismas.
A principios del año 1934, debido a problemas económicos, la primera fábrica de maquinarias que había surgido en Seeber dejó de funcionar. Simón y Francisco se trasladaron a San Francisco, donde realizaron tareas para la industria Miretti.

REGRESO: En agosto de 1934, decidieron regresar, pero no a Seeber, sino asentarse en la localidad de Porteña. Un mes después, Esteban arribó a Porteña con su familia y se unió al proyecto de sus otros dos hermanos. Primeramente comenzaron a trabajar en un taller cuyas instalaciones fueron alquiladas al Sr. M. Bianciotti, ubicadas en Bv. 25 de Mayo esq. José Ingenieros (hoy Tamagnini Hnos.). Allí montaron lo necesario para realizar trabajos de tornería, soldadura y reparación de implementos y máquinas importadas.
A fines del año 1935, los hermanos Daniele compraron un pequeño terreno al Señor Bernardino Biglia. Así quedó establecida la Sociedad J.S. Daniele y Cia. La pequeña fábrica creció hasta abarcar 1 manzana completa (determinada por las calles Av. Simón Daniele, Rivadavia, Lavarello y Roque Sáenz Peña). Mientras continuaban con reparaciones de maquinarias importadas, comenzaron a diseñar técnicamente sus propios modelos de máquinas.
De esta manera, la fábrica Daniele se convirtió en una de las más importantes de la Argentina. Sus maquinarias nos representaron en todo el país, como así también en los países latinoamericanos a los cuales se exportaba.
En tiempos en los que la fábrica había ganado importancia y reconocimiento, una situación crítica desestabilizó la producción.

ÚLTIMOS TIEMPOS: Durante la dictadura militar (1976-1981), la conducción económica de Martínez de Hoz con su política de “deslealtad” hacia las industrias nacionales hizo que J.S. Daniele entrara en una etapa de decadencia. Nunca más se recuperó la capacidad de producción.
Por este motivo, en 1988, se produjo el cambio de la firma empresaria y así surgió la última etapa de la historia de la fábrica Daniele.
Cerró sus puertas en 1991.

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